- Al-Marrākušī (1185-1250), Al-Muʿŷib fī taljīṣ taʾrīj al-Maġrib, ed. Muḥammad Zaynuhum Muḥammad ʿAzab, El Cairo, 1994.

  (C) SOBRE LA TRADUCCIÓN: Antonio Palacios

177-178: Ibn Mardanīš, sucesor de Ibn ʿIyyāḍ en Murcia tras la caída de los almorávides.

197: ʿAbd al-Muʾmin contra Ibn Mardanīš.

209-211: Sometimiento de Ibn Mardanīš por los almohades.

212-213: Trato de los almohades a Halāl b. Muḥammad b. Mardanīš.

 

 

 


 

- Al-Marrākušī (1185-1250), Al-Muʿŷib fī taljīṣ taʾrīj al-Maġrib, ed. Muḥammad Zaynuhum Muḥammad ʿAzab, El Cairo, 1994.

177-178: Ibn Mardanīš, sucesor de Ibn ʿIyyāḍ en Murcia tras la caída de los almorávides.

TRADUCCIÓN

 

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Capítulo sobre los sucesos de al-Ándalus tras la caída del estado almorávide

En cuanto a la península Ibérica, cuando llegó el fin del estado del príncipe de los musulmanes Abū l-Ḥasan ʿAlī b. Yūsuf, su situación sufrió tremendos disturbios, debido a la debilidad y dejadez de los almorávides, a su inclinación a la apacibilidad, a su preferencia por la comodidad y a su subordinación a las mujeres. Se desentendieron de los habitantes de la península, los menospreciaron y cayó sobre ellos el enemigo. Los cristianos se apoderaron de muchas de las marcas fronterizas adyacentes a sus dominios. Además de los motivos del desorden que hemos mencionado, está el levantamiento de Ibn Tūmart en el Sūs, y que ʿAlī b. Yūsuf tuviese que ocuparse de él para atender los asuntos de la península.

Cuando esta península fue consciente de la debilidad que hemos mencionado de los almorávides, sus gobernadores se desentendieron [de su autoridad] y cada uno de ellos se ocupó de controlar su región. Al-Ándalus estuvo a punto de repetir lo que sucedió al principio con la caída del estado omeya. Así, la región de Fraga fue conquistada por el rey de Aragón, Dios lo maldiga, dominando con ella Zaragoza, que Dios la devuelva a los musulmanes, y gran parte de las granjas y talleres de estas zonas.

La gente de Valencia, Murcia y todo el oriente de al-Ándalus decidió nombrar [gobernante] a uno de los oficiales del ejército llamado ʿAbd al-Raḥmān b. ʿIyyāḍ. Este ʿAbd al-Raḥmān era un devoto seguidor de Mahoma, de entre los mejores. Me ha llegado a través de uno de sus compañeros que era de los que hacía que se oyera la llamada [a la oración, a someterse a Dios]. Entre las maravillas [que se cuentan] de él, se dice que tenía un corazón tierno y era de lágrima fácil. Pero cuando montaba y tomaba sus armas, nadie se le enfrentaba y ningún héroe resistía a un encuentro con él. Los cristianos lo consideraban a él solo como [si fuera] cien jinetes. Si lo veían, decían: “¡Ese es Ibn ʿIyyāḍ! ¡Son cien jinetes!”. Así pues, Dios protegió esas regiones y las defendió del enemigo bendiciendo a este hombre santo. Su prestigió se extendió entre los cristianos y los expulsó de estas regiones. Ibn ʿIyyāḍ se alzó en el oriente de al-Ándalus como protector de estas regiones y las defendió hasta su muerte, que Dios se apiade de él, que aumente su gloria y le recompense sus esfuerzos. No he podido verificar la fecha de su muerte.

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Después de él, se alzó con la autoridad de estas regiones un hombre llamado Muḥammad b. Saʿd, conocido entre ellos como Ibn Mardanīš. Este Muḥammad trabajaba a las órdenes de Ibn ʿIyyāḍ, acarreando sus armas y cumpliendo todas sus órdenes según su necesidad. Cuando le sorprendió la muerte, se reunieron en torno a él el ejército y los notables del país y le dijeron: “¿A quién debemos apoyar? ¿A quién nos señalarías?”. Él [Ibn ʿIyyāḍ] tenía un hijo, y lo señalaron. Él [¿quién?] les dijo: “Él no conviene, porque he oído que bebe vino y no cumple con la oración”. “Así que, ya que no hay otra opción, tenéis que nombrar [gobernante] a este”, y señaló a Muḥammad b. Saʿd, “ya que su valor es evidente y posee muchas riquezas. Quiera Dios que beneficie a los musulmanes”.

Y el gobierno de Ibn Saʿd sobre estas regiones continuó hasta que murió un mes del año 568 (= 1172/1173).

En cuanto a los habitantes de Almería, también ellos salieron [de la autoridad] de los almorávides. Hubo diferencias sobre a quién nombrar [gobernante] entre ellos. Y nombraron al capitán (qāʾid) Abū ʿAbd Allāh b. Mīmūn, que no era de entre ellos, sino un habitante de la ciudad de Denia. Pero rehusó diciéndoles: “Soy uno de vosotros y mi oficio es el mar y por él soy conocido, pues todos los enemigos os han llegado desde el mar y en él estoy por vosotros. Nombrad para que os gobierne a quien queráis, pero no a mí”. Y nombraron a un hombre de entre ellos llamado ʿAbd Allāh b. Muḥammad, conocido como Ibn al-Ramīmī, que continuó [gobernando] en ella [Almería] hasta que los cristianos la atacaron por tierra y por mar, matando a sus habitantes y haciendo cautivas a sus mujeres e hijos, y saqueando sus bienes [de manera] que sería prolijo referir.

Y quedó al mando de Jaén y sus negocios hasta la fortaleza de Segura y todas las marcas dependientes un hombre llamado ʿAbd Allāh, cuyo patronímico no conozco, conocido entre ellos como Ibn Hamušk. Es posible que este ʿAbd Allāh se hiciese con Córdoba unos pocos días.

Y Granada y Sevilla quedaron bajo la autoridad de los almorávides.


 

- Al-Marrākušī (1185-1250), Al-Muʿŷib fī taljīṣ taʾrīj al-Maġrib, ed. Muḥammad Zaynuhum Muḥammad ʿAzab, El Cairo, 1994.

197: ʿAbd al-Muʾmin contra Ibn Mardanīš.

TRADUCCIÓN

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ʿAbd al-Muʾmin se estableció en Marrakech el resto del año [5]55, el [5]56, el [5]57 y, a principios del [5]58 (= de 1160 a 1162), promulgó una orden para que todo el mundo fuese a combatir al país de los cristianos en la península Ibérica. Escribió cartas para el resto de las regiones para movilizar a la gente y convocarla al ŷihād, cosa que deseaba fervientemente. Y reunió una ingente hueste. Marchó en dirección a la península Ibérica declarando la guerra y el ajuste de cuentas, incluyendo también a lo que quedaba del reino en manos de Muḥammad b. Saʿd, a quien citamos antes. Marchó con el ejército hasta llegar a la ciudad de Salé y se estableció allí en espera del resto del ejército, pero le afectó una enfermedad, por causa de la cual murió, Dios se apiade de él.


 

- Al-Marrākušī (1185-1250), Al-Muʿŷib fī taljīṣ taʾrīj al-Maġrib, ed. Muḥammad Zaynuhum Muḥammad ʿAzab, El Cairo, 1994.

209-211: Sometimiento de Ibn Mardanīš por los almohades.

TRADUCCIÓN

209

Capítulo del sometimiento de los Banū Mardanīš a los almohades

Cuando le fue posible, Abū Yaʿqūb terminó su estancia en Marrakech. Esto fue en el año 567 (= 1171/1172), cuando empezó a cruzar hacia la península Ibérica, con el objetivo declarado de combatir a los cristianos y el objetivo oculto de completar su dominio de la península adueñándose de la parte que estaba en manos de Muḥammad b. Saʿd, conocido como Ibn Mardanīš. El mencionado Ibn Saʿd poseía en ella desde el primer dominio de Murcia hasta el último de lo que controlan los musulmanes hoy en oriente (ya hemos mencionado resumidamente lo que dominaba y de dónde le provenía). El príncipe de los creyentes Abū Yaʿqūb reunió una ingente hueste de tribus almohades y otras para las filas de su ejército y marchó hasta llegar a la ciudad de Ceuta, donde construyó una vivienda que subsiste hasta hoy. Se estableció en ella hasta que completó sus huestes y se le unieron todos los efectivos que se habían retrasado. Después, cruzó el mar y se dirigió a la ciudad de Sevilla, que ocupó, y preparó a su ejército para Muḥammad b. Saʿd.

El hermano de Abū Yaʿqūb, ʿUṯmān b. ʿAbd al-Muʾmin, era gobernador de la ciudad de Granada, así que le escribió para que se dirigiera con su ejército a la ciudad de Murcia, sede del reino de Muḥammad b. Saʿd. Marchó ʿUṯmān con sus tropas hasta llegar a un lugar llamado al-Ŷallāb, donde Muḥammad b. Saʿd le salió al encuentro con sus tropas, en su mayoría cristianos, porque Ibn Saʿd les pedía ayuda en la guerra y los tomaba como soldados y como aliados. Y esto desde que percibió diferencias entre sus capitanes contra él y el rechazo de la mayoría de sus súbditos. Así que ejecutó a los capitanes a los que acusaban [sometiéndolos] a todo tipo de muertes. Me contaron que a alguno de ellos lo emparedó y lo dejó morir de hambre y sed. A otro lo mató a golpes. Así que, como hemos dicho, recurrió a los cristianos y los convirtió en sus soldados, arrebató sus posesiones a esos capitanes y expulsó a mucha gente de Murcia para alojar a los cristianos en sus casas.

De modo que avanzó, como decíamos, con su ejército, la mayoría del cual eran cristianos, y se encontraron él y los almohades en el lugar

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conocido como al-Ŷallāb, a unas cuatro millas de Murcia. Los aliados de Muḥammad b. Saʿd sufrieron una derrota terrible y murieron todos los notables cristianos. Muḥammad b. Saʿd entró en la ciudad de Murcia preparándose para el asedio. Los almohades lo hostigaron y no cejaron en el asedio hasta que murió, y estando cercado lo encontró la muerte. Se ocultó su fallecimiento hasta que llegó su hermano, Yūsuf b. Saʿd, apodado el Jefe (raʾīs), desde Valencia, donde era gobernador por designación de su hermano Muḥammad. Reflexionó y recabó la opinión de los hijos mayores de Muḥammad b. Saʿd, después de acusarse, de pedir ayuda y de recurrir a todo tipo de argucias, y decidió entregarse a manos del príncipe de los creyentes, Abū Yaʿqūb, rindiendo a él la región, cosa que hicieron. Se dijo que Abū ʿAbd Allāh Muḥammad b. Saʿd, cuando lo acechaba la muerte, reunió a sus hijos, y, que yo sepa, tenía ocho varones: Hilāl, de kunya Abū l-Qamar, el mayor y heredero; Gānim, Al-Zubayr, ʿAzīz, Nuṣayr, Badr, Arqam y ʿAskar, y otros más pequeños cuyos nombres ignoro. A una de sus hijas la casó con el príncipe de los creyentes, Abū Yaʿqūb, y a otra con el príncipe de los creyentes Abū Yūsuf Yaʿqūb b. Yūsuf. Y estando entre sus herederos, dijo: “Hijos míos, veo que los dominios de este pueblo se han expandido, sus seguidores han aumentado y las regiones se le han sometido. Mi opinión es que no tenéis poder para enfrentaros a ellos. Así que someteos voluntariamente, así seréis afortunados, antes de que caiga sobre vosotros lo que cayó sobre otros. Ya habéis oído lo que han hecho en las regiones en las que han entrado por la fuerza”. E hicieron lo que les ordenó. Dios sabe cuál de las dos cosas sucedió.

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- Al-Marrākušī (1185-1250), Al-Muʿŷib fī taljīṣ taʾrīj al-Maġrib, ed. Muḥammad Zaynuhum Muḥammad ʿAzab, El Cairo, 1994.

212-213: Trato de los almohades a Hilāl b. Muḥammad b. Mardanīš.

TRADUCCIÓN

212

El buen trato de los almohades a los reyes que sometían

Era [Abū Yaʿqūb Yūsuf], como hemos dicho, generoso y liberal. Me han contado que dio a Hilāl b. Muḥammad b. Saʿd, antes mencionado, señor del oriente de al-Ándalus, doce mil dinares en un solo día. Y sobre este Hilāl hay noticias asombrosas acerca de su proximidad con él, su benevolencia hacia él y su amor por él.

213

Me contó uno de los hijos de este Hilāl que oyó a su padre contar: “Una noche, soñé que el príncipe de los creyentes me daba una llave. Cuando me desperté, un enviado suyo me apremió, monté y fui al castillo. Entré y saludé, me acerqué hasta tocar sus ropajes y entonces sacó de debajo de su bursun una llave parecida a la que había visto en sueños. Y dijo: ‘Llévate esta llave’. Me dio miedo preguntarle la razón de esa llave. Y me dijo: ‘Abū l-Qamar, el administrador de Murcia nos ha enviado en total lo que nos ha enviado, una caja que encontró, según afirma, en alguno de tus cofres. No sé qué hay en él, y esta es su llave. Nosotros no sabemos qué hay en él’. Le dije: ‘Pues ordena, príncipe de los creyentes, que se abra por tu mano’. Y dijo: ‘Si quisiera abrirla por mi mano, no te daría la llave’. Y ordenó que me enviasen la caja para abrirla. Dentro había joyas y tesoros de mi padre [Ibn Mardanīš] por un total de más de cuarenta mil dinares”.

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